Los liguistas hemos tenido una semana como hace mucho, mucho tiempo no teníamos. El sábado anterior se inauguró la nueva cancha sintética del Alejandro Morera. Una gran inversión en un país en el que llueve 8 meses al año. Qué bueno que nos dejamos de sentimentalismos con el recuerdo de una cancha que alguna vez fue la mejor de Centroamérica pero que en los últimos años era un lodazal lamentable. Llenazo espectacular y partido aburrido, aunque era lo de menos.
Ayer, la despedida de un grande. Quizás el mejor conductor del país en los últimos 15 años, junto con Paté, aunque son diferentes estilos. Wilmer es un ícono, un ídolo, un jugador que le regaló a los liguistas mil partidos y jugadas memorables. Un hombre humilde y tranquilo, que ni a los morados les caía mal. Campeón nacional 7 veces, mundialista titular en Corea-Japón como parte de la mejor selección de la historia de este país. Copas América, Copas de Oro, UNCAF, Copas de Campeones, lo que querás. Un jugador excepcional, con don de gentes y cerebro para no responder con lugares comunes en las entrevistas. Mi cariño y admiración por Wilmer son apenas menores que la adoración de los compas de la 6.
El partido muy entretenido, hasta gracioso en algunos momentos. Al principio La Liga salió a jugar, con un montón de mocosos tratando de ganarse un puesto. Resultado, 3 goles como en 20 minutos. En la celebración del tercer gol llega Nassar y les da indicaciones de que toquen y la lleven suave porque están matando a los roquillos. A partir de ahí, otro partido. Los amigos de Wilmer se empezaron a ver, con todo su talento. En particular Wilmer con ese sentido y esa visión para encontrar resquicios por los cuales pasar la bola. Y es un gusto ver a Pablo Izaguirre, qué bárbaro más bueno. Finísimo, una zurda privilegiada. Los goles de los amigos caen por complacencia y complicidad de la defensa manuda. Sobre todo en el primero, en que Dawson se desentiende como si no viera venir a Wilmer y Pemberton vuelve a ver al otro lado en el tiro, pero eso no importa, por supuesto que Wilmer tenía que hacer goles en su despedida.
Para el segundo tiempo, como 18 cambios entre los 2 equipos. En el de los amigos, rescato al chunche, con taquito entre las piernas de Carlos Castro incluido. Y sobre todo, el zurdo Jimenez, mi primer ídolo. Doloroso verlo tan gordo, no puede ni correr, pero la zurda es de una técnica exquisita. Sunsing el dio la bola mil veces y el zurdo todo era primera intención, floritura y talento. Eso no se pierde nunca. El final con invasión de cancha y vuelta olímpica en hombros de los aficionados.
Todo muy bonito. El único problema es que el sábado volvemos a la realidad, al empezar el campeonato contra Heredia. La triste realidad es que La Liga, con la planilla que tiene, es apenas un equipo regular. El ridículo del último torneo es irrepetible, y fue la consecuencia de la repetida estupidez de las últimas juntas directivas, y no, como alegaron, el andar de cancha en cancha como judíos errantes. Peor que de penúltimos dudo que quedemos. Esas son las buenas noticias, que sólo se puede superar lo hecho recientemente. Campeones imposible, aunque me encantaría equivocarme. Marín, Scott, Gabas, Mario Camacho son buenas adquisiciones, pero no alcanza. Espero que al menos seamos un rival digno y que nos olvidemos del cuentazo de la renovación y el proceso, que fueron un fiasco y una mentira. Creo que la afición de este equipo no se merece lo que le hicieron en el torneo pasado.
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Pues si mae ...bueno en este momento ya perdieron contra Heredia el cual hoy no tiene tecnico,,... lo de la despedida muy bien el pato se lo merece ... y aunque me enoje demasiado con las lacras de la 12 la verdad es que me puso en evidencia la sed de celebracion que tiene la aficion manuda .... todo lo demas sobra!!!! Gracias Wilmer por dar al Futbol nacional todo!!! hasta donde la doña lo dejo!!!
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