Gente aca les dejo el comentario de Everardo Herrera acerca del Team florense y su ridiculo de ayer!!!!!La verdad me gusto!!!
tuanis
www.everardoherrera.com/default.aspx?/noticia/1627/El-paquetazo-del-Herediano
31.7.09
24.7.09
La única caída tolerable
No sé si decir que lo de ayer fue una muerte digna o un irnos con la frente en alto. Pero por la actitud que le vi ayer a la Selección hay que decir que perder así se los perdono. No me preocupa tanto no haber ganado esta Copa de Oro, sobre todo porque no sirve para nada; me gusta que haya sido una preparación para la Hexagonal y me convencí de una cosa: si vamos así a la segunda parte de la Eliminatoria, estaremos en el mundial y rodarán cabezas aztecas en el Ricardo Saprissa. Y lo digo así, tranquilo, sin aires de grandeza ni soberbia, si la Selección juega en Honduras la mitad de lo que jugó anoche, saca un empate. Si juega todo y más de lo que jugó anoche, en Honduras, en el Salvador y en Tibás, entonces el mundial está en el horizonte. Y no menciono el juego pendiente contra Estados Unidos porque esos puntos no los necesitamos.
La de ayer fue una historia que me trajo muchos recuerdos, recuerdos de aquel empate 1-1 con Turquía donde nos mató la definición. Y es que ayer Andy Herron sobre todo entregó muchas bolas arriba, bolas que no tenía que haber perdido. Y a ese desperdicio de balones se le unió Dennis Marshal, a veces Armando Alonso (una lástima su remate en el palo) y Pablo Brenes cuando jugó en perfil cambiado.
Atrás aunque fuimos ordenados y no nos metimos en muchos problemas hubo dos cosas bien notables. Imperdonable lo de Freddy Fernández con esa mano, y al decir imperdonable quiero decir que es de no volverlo a convocar. ¿En qué mente sale meter la mano cuando no hay ni una jugada de peligro? Me parece que el otro que se lo comió el partido fue a Darío Delgado. Me quitaba el aliento verlo marcar, fue una total inseguridad. Y cometió una falta que en una segunda bola terminó en gol de México. Me parece que estos dos centrales están descartados.
Si por la mano de Freddy Fernández se nos paró el corazón, por la mano de Keylor nos volvió la vida tres veces en el juego. Fue él, y sólo él, el que dejó el marcador empatado siempre. Cuando paró el penal se hizo héroe, pero cuando sacó dos remates de gol más adelante en el juego, se convirtió para mí en la figura del partido.
No me gustó Ledezma. Ni siquiera habiendo hecho el gol que nos dio media hora más de vida. No me gustó porque fue un cambio invisible, porque no tenía piernas en los tiempos extras cuando había entrado de cambio. Y tampoco me gustó Granados, no pesó, no apoyó, no hizo más que un tiro que sacó Ochoa. No le echó una mano a Celso, ni corrió lo que pudo haber corrido. Pablo Herrera fue pura emoción, pero en realidad no tuvo grandes oportunidades. Lo cierto es que cada vez que llegó al lado del área metió en problemas a la pobre defensa mexicana. Los cambios no fueron tan importantes como pudieron haber sido.
Reconozco la labor de Cristian Oviedo, que fue mucho más constante en el partido que Celso. En algún punto se entregó a las faltas descaradas (lo mismo que otros de la Selección), pero en general hizo un partido acertado y bien pensado. Me parece que se vio mucho más que Celso, que anduvo desaparecido en algunas partes del juego y acalambrado en los tiempos extras.
Perder en penales está aceptable. Navas no tiene culpa, ya había hecho lo que tenía que hacer en los 120 minutos de juego. Los demás tiraron bien, excepto Ledezma que se la regaló a Ochoa.
Al final, les digo que el mayor gusto mío fue oír a los comentaristas de TV Azteca alabando a Costa Rica de principio a fin. Llamando "crack" a Celso, diciendo que gracias a Dios Wallace está viejo, pidiendo que se terminara el partido después del gol. Y me encantó ver a los mexicanos (afición y jugadores) celebrando el gol y la parada de Ochoa como si fuera la final del mundial.
Está bien perder así porque no perdimos nada. Me gustó la forma en que Kenton leyó al rival y planteó el partido. Vamos bien.
La de ayer fue una historia que me trajo muchos recuerdos, recuerdos de aquel empate 1-1 con Turquía donde nos mató la definición. Y es que ayer Andy Herron sobre todo entregó muchas bolas arriba, bolas que no tenía que haber perdido. Y a ese desperdicio de balones se le unió Dennis Marshal, a veces Armando Alonso (una lástima su remate en el palo) y Pablo Brenes cuando jugó en perfil cambiado.
Atrás aunque fuimos ordenados y no nos metimos en muchos problemas hubo dos cosas bien notables. Imperdonable lo de Freddy Fernández con esa mano, y al decir imperdonable quiero decir que es de no volverlo a convocar. ¿En qué mente sale meter la mano cuando no hay ni una jugada de peligro? Me parece que el otro que se lo comió el partido fue a Darío Delgado. Me quitaba el aliento verlo marcar, fue una total inseguridad. Y cometió una falta que en una segunda bola terminó en gol de México. Me parece que estos dos centrales están descartados.
Si por la mano de Freddy Fernández se nos paró el corazón, por la mano de Keylor nos volvió la vida tres veces en el juego. Fue él, y sólo él, el que dejó el marcador empatado siempre. Cuando paró el penal se hizo héroe, pero cuando sacó dos remates de gol más adelante en el juego, se convirtió para mí en la figura del partido.
No me gustó Ledezma. Ni siquiera habiendo hecho el gol que nos dio media hora más de vida. No me gustó porque fue un cambio invisible, porque no tenía piernas en los tiempos extras cuando había entrado de cambio. Y tampoco me gustó Granados, no pesó, no apoyó, no hizo más que un tiro que sacó Ochoa. No le echó una mano a Celso, ni corrió lo que pudo haber corrido. Pablo Herrera fue pura emoción, pero en realidad no tuvo grandes oportunidades. Lo cierto es que cada vez que llegó al lado del área metió en problemas a la pobre defensa mexicana. Los cambios no fueron tan importantes como pudieron haber sido.
Reconozco la labor de Cristian Oviedo, que fue mucho más constante en el partido que Celso. En algún punto se entregó a las faltas descaradas (lo mismo que otros de la Selección), pero en general hizo un partido acertado y bien pensado. Me parece que se vio mucho más que Celso, que anduvo desaparecido en algunas partes del juego y acalambrado en los tiempos extras.
Perder en penales está aceptable. Navas no tiene culpa, ya había hecho lo que tenía que hacer en los 120 minutos de juego. Los demás tiraron bien, excepto Ledezma que se la regaló a Ochoa.
Al final, les digo que el mayor gusto mío fue oír a los comentaristas de TV Azteca alabando a Costa Rica de principio a fin. Llamando "crack" a Celso, diciendo que gracias a Dios Wallace está viejo, pidiendo que se terminara el partido después del gol. Y me encantó ver a los mexicanos (afición y jugadores) celebrando el gol y la parada de Ochoa como si fuera la final del mundial.
Está bien perder así porque no perdimos nada. Me gustó la forma en que Kenton leyó al rival y planteó el partido. Vamos bien.
23.7.09
Semana emocional y emocionante, pero...
Los liguistas hemos tenido una semana como hace mucho, mucho tiempo no teníamos. El sábado anterior se inauguró la nueva cancha sintética del Alejandro Morera. Una gran inversión en un país en el que llueve 8 meses al año. Qué bueno que nos dejamos de sentimentalismos con el recuerdo de una cancha que alguna vez fue la mejor de Centroamérica pero que en los últimos años era un lodazal lamentable. Llenazo espectacular y partido aburrido, aunque era lo de menos.
Ayer, la despedida de un grande. Quizás el mejor conductor del país en los últimos 15 años, junto con Paté, aunque son diferentes estilos. Wilmer es un ícono, un ídolo, un jugador que le regaló a los liguistas mil partidos y jugadas memorables. Un hombre humilde y tranquilo, que ni a los morados les caía mal. Campeón nacional 7 veces, mundialista titular en Corea-Japón como parte de la mejor selección de la historia de este país. Copas América, Copas de Oro, UNCAF, Copas de Campeones, lo que querás. Un jugador excepcional, con don de gentes y cerebro para no responder con lugares comunes en las entrevistas. Mi cariño y admiración por Wilmer son apenas menores que la adoración de los compas de la 6.
El partido muy entretenido, hasta gracioso en algunos momentos. Al principio La Liga salió a jugar, con un montón de mocosos tratando de ganarse un puesto. Resultado, 3 goles como en 20 minutos. En la celebración del tercer gol llega Nassar y les da indicaciones de que toquen y la lleven suave porque están matando a los roquillos. A partir de ahí, otro partido. Los amigos de Wilmer se empezaron a ver, con todo su talento. En particular Wilmer con ese sentido y esa visión para encontrar resquicios por los cuales pasar la bola. Y es un gusto ver a Pablo Izaguirre, qué bárbaro más bueno. Finísimo, una zurda privilegiada. Los goles de los amigos caen por complacencia y complicidad de la defensa manuda. Sobre todo en el primero, en que Dawson se desentiende como si no viera venir a Wilmer y Pemberton vuelve a ver al otro lado en el tiro, pero eso no importa, por supuesto que Wilmer tenía que hacer goles en su despedida.
Para el segundo tiempo, como 18 cambios entre los 2 equipos. En el de los amigos, rescato al chunche, con taquito entre las piernas de Carlos Castro incluido. Y sobre todo, el zurdo Jimenez, mi primer ídolo. Doloroso verlo tan gordo, no puede ni correr, pero la zurda es de una técnica exquisita. Sunsing el dio la bola mil veces y el zurdo todo era primera intención, floritura y talento. Eso no se pierde nunca. El final con invasión de cancha y vuelta olímpica en hombros de los aficionados.
Todo muy bonito. El único problema es que el sábado volvemos a la realidad, al empezar el campeonato contra Heredia. La triste realidad es que La Liga, con la planilla que tiene, es apenas un equipo regular. El ridículo del último torneo es irrepetible, y fue la consecuencia de la repetida estupidez de las últimas juntas directivas, y no, como alegaron, el andar de cancha en cancha como judíos errantes. Peor que de penúltimos dudo que quedemos. Esas son las buenas noticias, que sólo se puede superar lo hecho recientemente. Campeones imposible, aunque me encantaría equivocarme. Marín, Scott, Gabas, Mario Camacho son buenas adquisiciones, pero no alcanza. Espero que al menos seamos un rival digno y que nos olvidemos del cuentazo de la renovación y el proceso, que fueron un fiasco y una mentira. Creo que la afición de este equipo no se merece lo que le hicieron en el torneo pasado.
Ayer, la despedida de un grande. Quizás el mejor conductor del país en los últimos 15 años, junto con Paté, aunque son diferentes estilos. Wilmer es un ícono, un ídolo, un jugador que le regaló a los liguistas mil partidos y jugadas memorables. Un hombre humilde y tranquilo, que ni a los morados les caía mal. Campeón nacional 7 veces, mundialista titular en Corea-Japón como parte de la mejor selección de la historia de este país. Copas América, Copas de Oro, UNCAF, Copas de Campeones, lo que querás. Un jugador excepcional, con don de gentes y cerebro para no responder con lugares comunes en las entrevistas. Mi cariño y admiración por Wilmer son apenas menores que la adoración de los compas de la 6.
El partido muy entretenido, hasta gracioso en algunos momentos. Al principio La Liga salió a jugar, con un montón de mocosos tratando de ganarse un puesto. Resultado, 3 goles como en 20 minutos. En la celebración del tercer gol llega Nassar y les da indicaciones de que toquen y la lleven suave porque están matando a los roquillos. A partir de ahí, otro partido. Los amigos de Wilmer se empezaron a ver, con todo su talento. En particular Wilmer con ese sentido y esa visión para encontrar resquicios por los cuales pasar la bola. Y es un gusto ver a Pablo Izaguirre, qué bárbaro más bueno. Finísimo, una zurda privilegiada. Los goles de los amigos caen por complacencia y complicidad de la defensa manuda. Sobre todo en el primero, en que Dawson se desentiende como si no viera venir a Wilmer y Pemberton vuelve a ver al otro lado en el tiro, pero eso no importa, por supuesto que Wilmer tenía que hacer goles en su despedida.
Para el segundo tiempo, como 18 cambios entre los 2 equipos. En el de los amigos, rescato al chunche, con taquito entre las piernas de Carlos Castro incluido. Y sobre todo, el zurdo Jimenez, mi primer ídolo. Doloroso verlo tan gordo, no puede ni correr, pero la zurda es de una técnica exquisita. Sunsing el dio la bola mil veces y el zurdo todo era primera intención, floritura y talento. Eso no se pierde nunca. El final con invasión de cancha y vuelta olímpica en hombros de los aficionados.
Todo muy bonito. El único problema es que el sábado volvemos a la realidad, al empezar el campeonato contra Heredia. La triste realidad es que La Liga, con la planilla que tiene, es apenas un equipo regular. El ridículo del último torneo es irrepetible, y fue la consecuencia de la repetida estupidez de las últimas juntas directivas, y no, como alegaron, el andar de cancha en cancha como judíos errantes. Peor que de penúltimos dudo que quedemos. Esas son las buenas noticias, que sólo se puede superar lo hecho recientemente. Campeones imposible, aunque me encantaría equivocarme. Marín, Scott, Gabas, Mario Camacho son buenas adquisiciones, pero no alcanza. Espero que al menos seamos un rival digno y que nos olvidemos del cuentazo de la renovación y el proceso, que fueron un fiasco y una mentira. Creo que la afición de este equipo no se merece lo que le hicieron en el torneo pasado.
21.7.09
Fichajes interesantes en la Liga Mexicana
Llegaron a la liga mexicana dos argentinos que no me esperaba que se vinieran a tierras aztecas. Se trata del Indecito Solari (el más notable) y Damián Manso (tal vez menos sonado). Los dos fichajes me parecen tan interesantes como inesperados.
Lo de Solari me sorprende porque está más viejo y porque viene de Europa. Uno no se espera que los jugadores vuelvan de Europa a México (a menos que sean los mismos mexicanos) y este es uno de los pocos casos al menos que yo recuerde. La explicación es inmediata: Atlante quiere hacer buen papel en el mundial de clubes. En realidad no lo necesitan para nada más, ni siquiera cuando fueron campeones mexicanos (hace año y medio, pero van al mundial hasta dos años después de ser campeones) tenían un plantel fuerte o sólido. Eso quedó demostrado en el Saprissa, donde se llevaron 3 goles contra el que luego sería subcampeón de Concacaf en la vieja copa de campeones.A ver si con Solari les basta, creo que fue un jugador mal tratado (y maltratado) en el Real Madrid donde lo desaprovecharon.
El de Damián Manso (que ya había destacado su papel en mi entrada sobre él en diciembre después del mundial de clubes) es otro fichaje interesantísimo. Manso llega al Pachuca, a quien podemos llamar (odio el término) campeón sin corona del fútbol mexicano. Me parece que hará de los tuzos otra vez los primeros favoritos a llevarse el título en diciembre. Este sí es un hombre que cambia el juego y pesa en el partido, no por nada condujo el timón de la Liga de Quito hasta el título de la Libertadores y el subcampeonato del mundo, en la final en Japón donde jugó solo Manso contra todo el Man. Utd. Espero que venir a México no lo traiga a menos, sino que también brille (tiene, creo, más nombre Pachuca que la LDQ) y que logre el salto tan ansiado a Europa.
Notable ver en la tabla de altas y bajas del apertura la casilla de Chivas en blanco. ¿No hay mexicanos buenos que fichar? Aquí tendrán mucho que hablar sobre eso. También está en blanco la casilla del campeón, Pumas, que debería estar pensando en reforzarse.
En la Concachampions esperamos a Pumas, Toluca, Pachuca y Cruz Azul. Este último juega la pre-copa contra Heredia. A ver cómo le va a al Team. El que gane de ahí sale al grupo donde estará Saprissa.
El campeonato mexicano comienza el viernes 24 con los Tecos (ahora Estudiantes) de Guadalajara jugando contra Pachuca de Damián Manso. Toluca-Chivas es el partido más interesante de la fecha 1 el domingo 26. Los campeones, Pumas, abren contra los zorros del Atlas.
Lo de Solari me sorprende porque está más viejo y porque viene de Europa. Uno no se espera que los jugadores vuelvan de Europa a México (a menos que sean los mismos mexicanos) y este es uno de los pocos casos al menos que yo recuerde. La explicación es inmediata: Atlante quiere hacer buen papel en el mundial de clubes. En realidad no lo necesitan para nada más, ni siquiera cuando fueron campeones mexicanos (hace año y medio, pero van al mundial hasta dos años después de ser campeones) tenían un plantel fuerte o sólido. Eso quedó demostrado en el Saprissa, donde se llevaron 3 goles contra el que luego sería subcampeón de Concacaf en la vieja copa de campeones.A ver si con Solari les basta, creo que fue un jugador mal tratado (y maltratado) en el Real Madrid donde lo desaprovecharon.
El de Damián Manso (que ya había destacado su papel en mi entrada sobre él en diciembre después del mundial de clubes) es otro fichaje interesantísimo. Manso llega al Pachuca, a quien podemos llamar (odio el término) campeón sin corona del fútbol mexicano. Me parece que hará de los tuzos otra vez los primeros favoritos a llevarse el título en diciembre. Este sí es un hombre que cambia el juego y pesa en el partido, no por nada condujo el timón de la Liga de Quito hasta el título de la Libertadores y el subcampeonato del mundo, en la final en Japón donde jugó solo Manso contra todo el Man. Utd. Espero que venir a México no lo traiga a menos, sino que también brille (tiene, creo, más nombre Pachuca que la LDQ) y que logre el salto tan ansiado a Europa.
Notable ver en la tabla de altas y bajas del apertura la casilla de Chivas en blanco. ¿No hay mexicanos buenos que fichar? Aquí tendrán mucho que hablar sobre eso. También está en blanco la casilla del campeón, Pumas, que debería estar pensando en reforzarse.
En la Concachampions esperamos a Pumas, Toluca, Pachuca y Cruz Azul. Este último juega la pre-copa contra Heredia. A ver cómo le va a al Team. El que gane de ahí sale al grupo donde estará Saprissa.
El campeonato mexicano comienza el viernes 24 con los Tecos (ahora Estudiantes) de Guadalajara jugando contra Pachuca de Damián Manso. Toluca-Chivas es el partido más interesante de la fecha 1 el domingo 26. Los campeones, Pumas, abren contra los zorros del Atlas.
10.7.09
Igual que cualquier otro
Ayer pasé por la pena de tener que ver el partido entre México y Panamá. Y es que una de las cosas más tristes del fútbol de México es cuando uno tiene que verlo porque es el evento del día. El partido contra Nicaragua fue una cosa inmoral, creo que es más emocionante un partido entre San Ramón y la U.
El de ayer fue otro partido mediocre. En el gol y en otras dos o tres jugadas México demostró que tiene talento y a veces tiene buenas ideas. Sobre todo me gustaron los cambios de velocidad de Giovanni y creo que se entendió muy bien con Omar Bravo (que es más odiado que Álvaro Saborío). Panamá por su parte hizo una buena exposición de su juego: como media hora de presión y buenos contragolpes, y luego una caída física impresionante. Además, su técnico mató al equipo sacando a los jugadores más talentosos. Uno de ellos, Escobar, me parece que está para jugar en México o en alguna otra liga que sea mejor que la venezolana donde está ahora.
No quiero entrar en todas las disertaciones que han tenido los periodistas mexicanos que ya examinaron las 2475 formas en las que podrían clasificar al mundial o quedar eliminados si no ganan el 12 de agosto. (El 12 de agosto aquí es como decir el fin del mundo, todo mundo tiembla de solo pensar que jugarán contra el subcampeón de la Confederaciones). Y tampoco voy a hablar nada de la Sele nuestra, porque la verdad es que sólo vi el partido contra El Salvador y me parece que ese juego no estuvo tan mal jugado. Fue lo mejor de nuestro estilo: dominar y botar goles como locos.
Pero mi entrada es para hablar de lo que pasó al final del partido de ayer. Después de una bola que sale de la línea de banda, y después de que Aguirre descaradamente patea al jugador panameño, y después de que el árbitro pierde el control del partido por 8 minutos, comienza una lluvia de objetos en el estadio. Los aficionados mexicanos (y hay que decir que los mexicanos tienen cierto nivel de racismo) empezarón a tirarle de todo a los panameños en la banca, y al jugador expulsado mientras iba hacia el camerino. La cosa fue tal, que el jugador expulsado (que lo expulsaron bien por empujar a Aguirre después de la patada) simplemente no podía salir de la cancha por todo lo que le tiraban. Ni siquiera Ochoa pudo detener a los aficionados mexicanos que hicieron lo que les dio la gana desde las gradas.
Cuando veo estas escenas no puedo dejar de pensar en cuánto se ha criticado en Concacaf a los estadios ticos (sobre todo el Saprissa) porque una vez le tiraron algo al árbitro y otra vez algunos jugadores extranjeros fingieron que les tiraban objetos. Pero después de lo de ayer, me doy cuenta que el estadio de Houston en territorio estadounidense del encopetado subcampeón de la Confederaciones es igual que cualquier otro estadio de Concacaf. Y no solo eso, sino que las autoridades de la Copa de Oro demostraron total incompetencia en el hecho. Me imagino que no habrá ni un cinco de multa contra el estadio ni contra nadie, porque lo que pasó pasó en Houston fue precisamente ahí, en Estados Unidos, y porque la víctima fue Panamá. Está claro que en Concacaf siempre han odiado todos jugar en Costa Rica en una cancha sintética con un ambiente que se come a cualquier equipo del área. También está claro (esto no es nuevo para nadie) que en Concacaf no tratan a todos por igual. Pero, aunque no los traten por igual, los estadios de EEUU son iguales que cualquier otro.
El de ayer fue otro partido mediocre. En el gol y en otras dos o tres jugadas México demostró que tiene talento y a veces tiene buenas ideas. Sobre todo me gustaron los cambios de velocidad de Giovanni y creo que se entendió muy bien con Omar Bravo (que es más odiado que Álvaro Saborío). Panamá por su parte hizo una buena exposición de su juego: como media hora de presión y buenos contragolpes, y luego una caída física impresionante. Además, su técnico mató al equipo sacando a los jugadores más talentosos. Uno de ellos, Escobar, me parece que está para jugar en México o en alguna otra liga que sea mejor que la venezolana donde está ahora.
No quiero entrar en todas las disertaciones que han tenido los periodistas mexicanos que ya examinaron las 2475 formas en las que podrían clasificar al mundial o quedar eliminados si no ganan el 12 de agosto. (El 12 de agosto aquí es como decir el fin del mundo, todo mundo tiembla de solo pensar que jugarán contra el subcampeón de la Confederaciones). Y tampoco voy a hablar nada de la Sele nuestra, porque la verdad es que sólo vi el partido contra El Salvador y me parece que ese juego no estuvo tan mal jugado. Fue lo mejor de nuestro estilo: dominar y botar goles como locos.
Pero mi entrada es para hablar de lo que pasó al final del partido de ayer. Después de una bola que sale de la línea de banda, y después de que Aguirre descaradamente patea al jugador panameño, y después de que el árbitro pierde el control del partido por 8 minutos, comienza una lluvia de objetos en el estadio. Los aficionados mexicanos (y hay que decir que los mexicanos tienen cierto nivel de racismo) empezarón a tirarle de todo a los panameños en la banca, y al jugador expulsado mientras iba hacia el camerino. La cosa fue tal, que el jugador expulsado (que lo expulsaron bien por empujar a Aguirre después de la patada) simplemente no podía salir de la cancha por todo lo que le tiraban. Ni siquiera Ochoa pudo detener a los aficionados mexicanos que hicieron lo que les dio la gana desde las gradas.
Cuando veo estas escenas no puedo dejar de pensar en cuánto se ha criticado en Concacaf a los estadios ticos (sobre todo el Saprissa) porque una vez le tiraron algo al árbitro y otra vez algunos jugadores extranjeros fingieron que les tiraban objetos. Pero después de lo de ayer, me doy cuenta que el estadio de Houston en territorio estadounidense del encopetado subcampeón de la Confederaciones es igual que cualquier otro estadio de Concacaf. Y no solo eso, sino que las autoridades de la Copa de Oro demostraron total incompetencia en el hecho. Me imagino que no habrá ni un cinco de multa contra el estadio ni contra nadie, porque lo que pasó pasó en Houston fue precisamente ahí, en Estados Unidos, y porque la víctima fue Panamá. Está claro que en Concacaf siempre han odiado todos jugar en Costa Rica en una cancha sintética con un ambiente que se come a cualquier equipo del área. También está claro (esto no es nuevo para nadie) que en Concacaf no tratan a todos por igual. Pero, aunque no los traten por igual, los estadios de EEUU son iguales que cualquier otro.
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