Durante los últimos 3 años y medio, cada vez que pasaba un clásico los saprissistas íbamos olvidando el sentimiento de frustración de aquellos cuatro años que duró el tetracampeonato liguista. Ya como a partir del clásico 15 fueron bajando la intensidad de los chistes y comenzó una voz entre los morados de que hacía falta el verdadero clásico. La Liga tuvo sus partidos buenos en los últimos campeonatos pero siempre pasaba algo y el primer gol de Saprissa traía de vuelta los fantasmas. Cuando terminó el primer tiempo el miércoles, me sentía sofocado como si la presión de la Liga hubiera sido sobre mí personalmente. Tenía tres años y medio de no sentirme así, no voy a ser tan presumido de decir que había olvidado lo que era perder un clásico, pero me di cuenta el daño que le hace a la identidad de una afición perder contra el archirrival. Con sólo dos goles de la Liga, todo mundo comenta el desastre de equipo que tenemos y no sé cuánta cosa sobre cómo este año ha sido malo y demás. Con razón los clásicos suelen determinar el futuro de los técnicos; si hubiéramos empatado el miércoles los saprissistas seguiríamos hablando pestes de la Liga y felices con nuestro equipo.
Pero lo cierto es que este clásico pintaba diferente desde un principio. Y (aquí sí presumo) sólo a mí me esuché decir que la Liga podía ganar; a nadie más le oí creer en la Liga. La Liga tuvo todo el mérito en la victoria, pero aquí van algunos factores interesantes que jugaron del lado de Saprissa.
En esta temporada Saprissa, jugando dos torneos, ganó sólo tres partidos de visitante. Uno fue en Washington, donde el D.C. no puso el menor esfuerzo en ganar. Otro fue en Puntarenas, pero no en el Lito Pérez sino en Jacó. El otro partido fue contra Brujas, equipo incapaz contra los grandes. ¿Qué se podía esperar del miércoles? Saprissa perdió de visitante contra Cruz Azul, Marathón, Liberia, Pérez Zeledón y San Carlos. Empató de visita contra Heredia, Carmelita, San Ramón y otra vez Pérez. Creo que Campos ha planteado mal los partidos de visitante sin saber exactamente cuál es su objetivo. El miércoles dejó floja la banda izquierda por donde Herrera hizo lo que le dio la gana, muy tarde pasó a Núñez a la izquierda cuando ya el daño estaba hecho y sólo para que lo expulsaran. Lo mismo había pasado en otros partidos claves, Campos planteó mal el juego y tuvo que hacer cambios sobre la marcha.
De local es otra historia. A parte de los 3 años y medio de clásicos, la Liga nunca ha ganado en la cancha sintética. En condición de local, Saprissa sólo no ganó 3 juegos este semestre; de nuevo contra Washington, contra Carmelita y contra Cartago. Todos los demás fueron victorias, diría yo, contundentes. Pero Saprissa se ha vuelto un equipo conformista y resultadista bajo el estandarte de "sólo ganar los partidos que hay que ganar". En los otros, ha estado al borde del ridículo.
El sábado habría que preguntarse, ¿sí se puede? ¿Se puede sacar un 2-0 en contra? ¿Se puede frenar el ímpetu de la Liga? ¿Se puede resolver en 90 minutos? Y recuerdo el 3-2 del 2007 que Saprissa dio vuelta en dos minutos con goles de Badilla.
Por mi parte, aficiones a un lado, creo que Saprissa sí puede. Hay que decir que el cuadro del miércoles la Liga no lo tenía hacía tiempo: el Morera Soto vibrando, 10 hombres, un equipo decidido, y un Saprissa creyendo que los clásicos ya se ganan solos.
El panorama del sábado es distinto. Es un equipo que no perdió de local, que ya se dio cuenta de la realidad, que ha sacado series complicadísimas contra campeones de otras ligas, y en un estadio que gana partidos. Me parece que el técnico no tiene la palabra en este partido, no ha sido un hombre con carácter para ganar sino que ha corrido con la suerte de entrenar en un campeonato ahí no más. Pero los jugadores que tiene pueden hacer toda la diferencia. Creo en el liderazgo en la cancha de Víctor Cordero (más que en su calidad como defensa hoy por hoy), creo en la frialdad y precisión de Wálter Centeno, creo en el talento de Solís y la seguridad de Kéylor. Y creo que el resto del equipo se contagia de estos jugadores y del ambiente de la Cueva para llevarse la serie. Saprissa este mismo 2008 goleó 3-0 al Atlante, campeón de México, cuando perdía la serie 2-1. Hizo lo mismo contra el Dinamo de Houston, empató con Pachuca, le ganó al Cruz Azul y al Marathón. Los clásicos son otra cosa, otro partido, otra realidad, otra afición, pero el equipo sabe sacar series que tiene contra la pared.
No me extrañaría que el partido termine 1-0, 1-1, 2-1 y que al final no le baste a Saprissa. No tengo la menor idea de lo que puede hacer el Popeye, no sé si será mejor que salga a buscar el partido o que salga a especular. Todas las alternativas le han resultado pecado a la Liga de vistante. Con Saprissa no se puede decir que si no anota en los primeros viente minutos ya no gana, porque lo hemos visto hacer dos y tres goles en los 15 minutos finales. Lo que sí creo es que un alargue puede resultar un golpe anímico muy fuerte para los jóvenes de la Liga y para un equipo que el miércoles (hay que decir que no estuvo bien) se montó en el carro de la victoria como si ya fueran campeones.
Claro que la frase que tengo que citar es "no se repartan nada mientras el monstruo esté vivo". Pero no lo digo por morado, lo digo porque creo que el partido del miércoles sólo reflejó una realidad que ha cargado Saprissa todo el año, y el sábado hay otra realidad distinta en juego.
¿Sí se puede? Creo que sí se puede, pero creo que la Liga puede salir a hacer un muy buen partido y terminar de lavarse la cara. Si me preguntan a mí, el miércoles volvieron los clásicos de verdad.