14.12.09

La Ciudad del Campeón

Después de seis años de espera, el título del fútbol mexicano vuelve a la Sultana del Norte. Este segundo semestre del 2009, el fútbol mexicano se tiñó de azul y blanco, después de una liguilla caracterizada por la cantidad de goles y de errores arbitrales que tuvo.
Los Rayados de Monterrey se adueñaron de su tercera estrella en un torneo en que no fueron del todo claros. La Pandilla arrancó bien el torneo con victorias importantes afuera y en casa, en donde destacó el 1-2 en el clásico regiomontano, en la casa de los Tigres. Pero, poco a poco, el equipo que incluso tuvo el liderato y se mantuvo en la lucha con Toluca y Morelia por la cima de la tabla, comenzó a bajar su rendimiento recordando el torneo anterior en que se desinflaron hasta ser eliminados en la primera serie de la liguilla. Esta vez, el quinto lugar parecía demasiado bajo para muchos, pero era lo justo para un equipo que no fue contundente en el cierre del torneo.
Las Águilas del América fueron su primer obstáculo en la liguilla, en la misma semana en que Antonio DeNigris, exjugador del club y hermano de su máximo artillero, fallecía en Grecia tras un problema cardiaco. Con el "ángel" del Tano como máximo motivador, los Rayados enfrentaron al América en una serie bastante complicada. El partido de ida terminó apenas 1-o (con gol de DeNigris, para agregarle drama a la historia). En el regreso en el Azteca, América abrió el marcador desde el punto de penal, pero el Chupete Suazo se inventó una finta justo frente a Memo Ochoa y puso el 1-1 y el 2-1 global, para darle a la afición regia la ilusión de una mejor temporada.
Con Antonio DeNigris como estandarte, y con el peso de sus dos goleadores, Monterrey se preparaba para enfrentar al súperlíder Toluca. Pero aunque se entiende que sus dos delanteros tenían todo el peso de la responsabilidad, la gran figura de este campeón estuvo al lado de la cancha, se trata de Víctor Manuel Vucetich, que probó ser un genio del ajedrez futbolístico. A los Diablos, Monterrey les dio el infierno: en el Tecnológico dos verdaderos golazos de Aldo DeNigris fueron medio paso a la final. En el partido de vuelta, nuevamente el 1-1 le dio la victoria a los Rayados. Ya habían tumbado a un eterno favorito y al súperlíder, en la final los esperaba la Máquina del Cruz Azul, con doce años sin saborear el campeonato.
La final resultó ser más dramática de lo que todo el mundo esperaba. Aunque Monterrey había inclinado la balanza en el minuto 2 con un autogol del goleador del torneo (Villa, del Cruz Azul), la máquina silenció al Tecnológico en veinte minutos impecables en que le dio vuelta al marcador y puso un 1-3 que parecía definitivo.
Los clichés de "falta mucho por jugarse" y, "en el fútbol todo puede pasar" se volvieron realidad en la segunda mitad del partido. El primer ataque de Monterrey en el segundo tiempo fue un gran gol del Chupete Suazo; un ataque bien armado por la derecha, y la combinación de los tres cambios de Vucetich, fue el 3-3 que hacía vacilar a Cruz Azul. Y un error del seleccionado Jesús Corona fue la oportunidad perfecta para Suazo y el 4-3 que sabía a campeonato.
El daño ya estaba hecho. En el Estadio Azul no fue suficiente para la Máquina arrinconar a su rival durante 45 minutos. La primera jugada que produjo Monterrey en el segundo tiempo abrió el marcador para el global de 5-3. Fue una jugada brillante del Chupete que concluyó Aldo de Nigris, el gran ausente hasta ese momento en la final. El empate de Cruz Azul fue un alegrón de burro, Suazo anotó hacia el final del partido y el 6-4 global ya era irreversible.
Monterrey demostró que en el fútbol mexicano la liguilla es otro torneo. Demostró que para ser campeón, es necesario que aparezcan las figuras del club, y que pese verdaderamente la mano del técnico.
Ayer no durmió Monterrey, la afición esperó a sus héroes que convirtieron una actuación mediocre en el torneo, en un paso imbatido por la liguilla. Tal vez lo más difícil sea ahora dar una buena defensa del campeonato, en una liga donde es casi impensable ganar dos títulos seguidos. Será sin duda lo que haga vibrar en el 2010 a la ciudad del campeón.