Alquilar el estadio Ricardo Saprissa dos horas en la noche cuesta $400. Con un grupo de 26 personas te cuesta $16 por persona y tengo que decir que el gasto vale completamente la pena. Entre la gente del grupo cristiano al que pertenezco comenzó el año pasado algo que queremos hacer tradición, echarnos una mejenga en el Ricardo Saprissa una noche de enero. Ayer fue la segunda edición de este evento. El año pasado había sido un partido bastante malito pensando que nadie tiene buena condición y que todo mundo estaba más pensando en la cancha que en la mejenga. Ayer fue otra historia.
Me tocó defender el marco de un equipo que tenía problemas sobre todo en la contención, por donde terminó pasando absolutamente cualquier cosa. El 0-0 duró unos veinte minutos, y poco después del primer gol cayó el segundo. Mi equipo buscó ordenarse con todo y salir a atacar. El partido fue sólo nuestro el resto del primer tiempo hasta que cayó el 2-1; un golazo de puro corazón. Más tarde, en una jugada polémica en un tiro de esquina hubo un cabezazo en el área y la bola pasó rodando por toda la línea de gol hasta que logré agarrarla. El primer tiempo terminó 2-1, este marcador habría sido bonito y hasta justo y se mantuvo llegando como al minuto 70. Para ese momento la gente empezó a cansarse mucho y, lo que había sido un esfuerzo por jugar bonito, se convirtió en una verdadera mejenga. El marcador final fue 5-2, dejando claro que la defensa de mi equipo nunca se ordenó. Con toda humildad y la mano en el corazón, creo que sólo en el segundo gol pude haber hecho algo, los demás fueron o golazos, o errores defensivos.
Es vacilón, uno se pregunta cómo será ser jugador profesional. Toda la tarde pasás pensando en el partido, en lo que vas a hacer si hay centros al área chica, si hay que salirle a algún contragolpe, si hay que rebotar con los puños un tiro libre o aguantar un ataque bien armado. Cuando llegás al estadio ya querés jugar, pero en la cancha están las ligas menores y hay que esperar a que terminen sus entrenamientos. Luego te abren el camerino, entrás con frío en los brazos (no sólo por el impresionante viento que pega ahí sino, sobre todo, por la emoción) y te cambiás en el camerino sintiéndote todo un pro. Claro, el camerino que le dan a uno no es ni el de la visita, es otro ahí cualquiera. Luego salís por las graditas por las que sale el equipo visitante, te dan ganas de que te hubieran puesto el túnel, pero cuando estás ahí ya nada importa. Dejás tus cosas en la banca y comenzás a correr y calentar y estirar. La gramilla es como una alfombra (y eso que ya está en sus últimos partidos porque se le acaba la vida útil). Es demasiado suave al pie, la gradería se ve imponente y te preguntás cómo se sentirá cuando tiene 25.000 gargantas gritando.
Como morado por supuesto que es un sueño jugar ahí, y uno se siente de verdad. Cuando vienen los remates a marco te tirás con todo y sentís que volás. En los tiros de esquina y los tiros libres hay que poner orden en el área. Cuando cae el gol, no importa dónde estés, hay que ir a celebrarlo. Hay tensión durante la mejenga, y discusiones en el medio tiempo. Y uno se imagina cómo debe ser vivir los partidos como jugador, tiene que ser la pasión al extremo.
Al final lo importante no es si te hicieron cinco goles, lo importante es que mejengueaste en una de las mejores canchas de Centroamérica. Al final del partido son las fotos, los interminables comentarios, las rodillas quemadas por el caucho y volver al camerino. Al final es el agua, lamentarse lo que no pudiste hacer y rajar del paradón o del golazo. Y los 26 maes que estuvieron en la cancha, todos se nota que durante 2 horas fueron esos chiquitos que veían los partidos y soñaban con jugar ahí.
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claro yo fui una vez a jugar ahi .. y creéme que uno a veces se pregunta que siento tan privilegiados esto maes de jugar por ejemplo en primera de acá a veces no se explica el por no le ponen.. pero bueno yo lo primero que hice es como decís como un chiquito me fui al centro extendi los brazos de frente al sur cerré los ojos y me imagine eso lleno de gente la ultra cantando (no puedo negar que de la emocióny de los escalofríos se me mojaron los ojos nada mas un poquito jeje)y si debe ser algo mágico jugar asi... todos los sueños se te vienen a la mente !!!!!
ResponderEliminarTengo que jugar en una cancha de esas aunque sea 5 minutos con tanque de oxígeno a la par. La vara es no correr mucho, o nada.
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