18.12.08
Sentimientos.
Cuando tu equipo no logra ganarle a su archirrival durante más de 3 años y medio, pasan algunas cosas. Las primeras veces el dolor es bestial, desgarrador. Conforme la racha se va alargando, se te mezclan sentimientos de todo tipo. Buscás explicaciones y atenuantes: "teníamos varios lesionados", "ellos venían enrachados", "jugamos bien, tuvimos mala suerte", "esto es una injusticia, merecíamos ganar", etc. Poco a poco el dolor se mezcla con furia y vas perdiendo la tolerancia: "putas más perras", "a estos maes les falta amor a la camiseta (aquí podés cambiar amor a la camiseta por "huevos", "actitud", "empuje"), "no tenemos equipo", "necesitamos jugadores de más peso". Después, te insensibilizas un poco, ya no te duele tanto perder contra el equipo odiado, te importa menos, ya te acostumbraste, se te hace callo. Esto es lo peor, porque si amás a tu equipo como yo amo a la Liga, los estás traicionando. Ni cuenta te das, pensás que no se merecen tu sufrimiento y tu lealtad porque son un asco y no importa lo que pase, siempre perdemos contra ellos. Por eso, cuando el miércoles pasado finalmente le ganamos a Saprissa (nótese la primera persona del plural denotando total empatía y pertenencia, qué descaro), pasan otras cosas muy interesantes. Terminás el partido agotado, como si estuvieras jugando. Pedís tiempo y que por favor se acabe esta vara antes que nos empaten. Cuando dicen 4 minutos de reposición te parece una eternidad. Cuando el partido termina, gritás, llorás, te abrazás. Te quitaste un gorila de media tonelada de encima. Ahora, calculá los jugadores, lo que sienten. Cristian Montero dijo al final del partido: "Nadie daba un cinco por nosotros, y con humildad y esfuerzo sacamos el resultado". Ahí es donde te pega, porque vos los dejaste tirados y dejaste de creer en ellos. Los traicionaste. Ahí te sentís culpable y sabés que sos un pura mierda porque no fuíste fiel. Pero la alegría es tal que se te olvida rápido. Lo único que puedo decir es: perdón. No sé qué me pasó. Ustedes merecen todo mi respeto y no va a volver a suceder. Nada más saquen por lo menos un empate en la vuelta y no les vuelvo a pedir nada en la vida. Amén.
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